Hoy voy a hacer YOGUR CASERO SIN YOGURTERA.

Hacer yogur en casa es súper fácil, mucho más de lo que imaginas. Solamente necesitas dos ingredientes y tienes listo un yogur rico y muy saludable.

El consumo de yogur es altamente recomendable ya que regula el tránsito intestinal y mejora el funcionamiento del aparato digestivo. Los fermentos que contiene el yogur se complementan con los microorganismos que se encuentran en nuestra flora intestinal y contribuyen al correcto funcionamiento de nuestro aparato digestivo. Por lo tanto comer yogur diariamente es muy saludable y beneficioso para nuestra salud.

Yo, como lo quiero bajo en materia grasa, voy a utilizar leche semidesnatada que se puede utilizar perfectamente y ya verás que la textura queda perfecta y sin tener que añadir leche en polvo ni nada, con lo cual nos va a quedar un yogur mucho más saludable y riquísimo.

Pero antes, para que lo entiendas, te voy a explicar un poco cómo funciona esto del yogur:

Para elaborar un yogur con más calidad es mejor utilizar leche fresca. La encuentras muy fácilmente en cualquier super mercado en la sección de refrigerados. No es la leche que habitualmente  encontramos en brick y que nos llevamos una caja. Esa leche no está refrigerada ya que es leche UHT o Uperisada, para lo cual la someten a altas temperaturas de unos 150ºC que matan todas las bacterias y gérmenes. Por eso se puede conservar durante meses sin refrigerar antes de abrirla.

En cambio la leche fresca, que la puedes encontrar tanto en brick como en botella, es pasteurizada pero en el proceso la someten a temperaturas más bajas, de unos 72ºC con lo cual también se eliminan las bacterias y gérmenes pero en cambio conserva más vitaminas y sobre todo proteínas que son las que van a ayudar a que el yogur cuaje mucho mejor. A diferencia de la otra leche, esta leche hay que mantenerla siempre refrigerada incluso antes de abrirla y su fecha de caducidad es mucho menor, como mucho una semana.

Ahora vamos con el Yogur ¿Qué es el yogur? No es nada más que leche fermentada y para que fermente hay que introducirle unas bacterias ácido lácticas que son de dos tipos,  Lactobacillus y Streptococcus. Y ahora dirás ¿Y cómo le meto yo esas bacterias a la leche? Pues por un lado podemos comprar el fermento para añadirlo a la leche, creo que lo venden en farmacias, en polvo liofilizado. Yo nunca lo he comprado (aunque no lo descarto). Esta es la mejor forma de conseguir un yogur más sano y puro. Y luego está la otra forma mucho más fácil de conseguir y que es la que yo voy a utilizar: Añadir a la leche un yogur de los que compramos, que ya lleva esas bacterias o fermentos lácticos vivos. Por supuesto debe ser un yogur de los que están refrigerados, mejor que sea de sabor natural, sin azúcar ni edulcorantes ni porquerías varias. Es mejor y más sano que luego tú le añadas el azúcar o edulcorante a tu gusto.

Y ahora, para que esas bacterias se activen y pueda realizarse la fermentación, necesitan una temperatura constante, que no puede ser ni muy alta porque morirían, ni muy baja porque no se reproducirían y no se realiza la fermentación. Esa temperatura tiene que ser de entre 43 a 45ºC. A partir de 47 o 50 grados las bacterias ya morirían. Evidentemente esto es muy fácil si tienes una yogurtera porque ese aparato ya se encarga de mantener esa temperatura constante. Pero si no tienes yogurtera, como yo, también puedes hacerlo de forma muy fácil ¡Con el horno! (si no tienes horno hay otras formas que es envolviéndolo en mantas, en un lugar cálido, pero eso ya no te lo voy a contar aquí. En ese caso creo que hay otros vídeos que lo explican).

Y bueno, ya en este punto no me enrollo más porque lo mejor es ver cómo se hace el yogur casero. Cuando veas lo fácil que es, ya vas a querer hacerlo siempre en casa

¡Comenzamos!

 

INGREDIENTES

  •  1 litro de LECHE FRESCA. Yo la he utilizado semidesnatada, pero puedes utilizar leche entera, semidesnatada o desnatada (Si acaso con la desnatada puede llegar a perder un poco de consistencia pero también queda muy bien. En tal caso le puedes añadir un poco de leche en polvo) 

  • 1 YOGUR NATURAL. Yo lo he utilizado desnatado (o% M.G.) y con Bífidus. También puedes utilizar cualquier yogur siempre que sea refrigerado y que lleve los fermentos vivos.  

PREPARACIÓN

 

  1. Lo primero que tienes que hacer antes de preparar el yogur será encender el horno al mínimo (50ºC) para que vaya cogiendo temperatura, ya que luego meterás los yogures con el horno ya apagado para que fermenten con el calor residual.

  2. Mientras tanto calienta la leche en un cazo pero no debe sobrepasar los 45ºC ya que por encima de esa temperatura al mezclarla con el yogur mataríamos las bacterias y no fermentarían. Si no tienes un termómetro de cocina sabrás que está a la temperatura correcta si al meter el dedo meñique puedes aguantar sin quemarte durante 10 segundos. Ni que decir tiene que el dedo debe estar bien limpio, jajaja 😉

  3. Retira la leche del fuego. En un bol añade el yogur y vierte por encima la leche que has calentado. Si ves que está demasiado caliente espera un poco a que esté más templada. Remueve bien para que el yogur se mezcle con la leche de forma que no queden como trocitos. Te queda mejor si usas unas varillas o le das un pequeño golpe de batidora. 

  4. Una vez que tienes ya la mezcla apaga el horno que ya habrá alcanzado la temperatura. Esto es muy importante y no se te debe olvidar. Ahora vas a introducir la mezcla en el horno. Puedes hacerlo metiendo directamente el bol tapado con un papel film transparente o como yo, que prefiero repartirlo previamente en tarros de cristal e introducir estos en el horno para que se cuajen de forma individual. Así ya luego no hay que pasarlo después a los tarros y al manipularse menos queda como más compacto. Pero sobre todo recuerda: INTRODUCE EL YOGUR CON EL HORNO APAGADO ya que fermenta con el calor residual, y no estés abriendo el horno continuamente para que la temperatura se mantenga constante. 

  5. Debes mantener los yogures dentro del horno un mínimo de entre 8 o 10 horas. Ese es el tiempo necesario de fermentación. Yo los suelo dejar hacia las 21:00h o 22:00h y ahí se quedan toda la noche. Cuando me levanto para irme a trabajar a las 7:00h los saco del horno.

  6. Pues eso, que transcurridas las 8 o 10 horas de fermentación ya los puedes sacar del horno y verás que están perfectamente cuajados, así que ahora debes meterlos en la nevera ya que los yogures deben conservarse en frío. Su consumo también se recomienda en frío, así que antes de comerlos es necesario que hayan estado al menos unas 4 horas refrigerándose en la nevera. Intenta consumirlos como mucho en 1 semana.

Como ves, hacer yogur es muy fácil y te aseguro que queda riquísimo. Yo te recomiendo que en el momento que los comiences a hacer más a menudo te compres una yogurtera ya que es más práctica que el horno. Pero bueno, eso ya lo dejo a tu elección. 

¡Anímate a prepararlo!

AQUÍ PUEDES VER LA RECETA EN VÍDEO:
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