La FABADA ASTURIANA es una de las recetas de legumbre más tradicionales de nuestra gastronomía. Un plato de fabada hecha a fuego lento es uno de los mayores placeres que existen y si utilizas unas buenas fabes junto a unos  chorizos y morcillas asturianos, el éxito está asegurado ¡Y la siesta también!

Si la preparas en olla exprés te quedará igualmente deliciosa, aunque yo siempre la preparo a modo tradicional porque suelo hacerlo en fin de semana con más tiempo y el resultado merece la pena.

Aquí te cuento cómo se hace y verás que no tiene ninguna complicación ¡Ah! Y si te la tomas de un día para otro está mejor aún.

INGREDIENTES

  • 500 gr. de Fabes asturianas (o alubias blancas)

  • 3 o 4 Chorizos asturianos

  • 3 Morcillas asturianas

  • 300 gr. de Panceta curada

  • 1 buen trozo de lacón

  • 1 hueso de jamón

  • 2 o 3 hebras de azafrán

  • Agua y sal

PREPARACIÓN

  1. La noche anterior pon a remojo en agua fría las fabes o judías que tendrán que estar al menos unas 12 horas. También deja en remojo en agua templada la panceta y el lacón o el hueso del jamón si es que están muy salados para desalarlos un poco.

  2. Al día siguiente pasadas al menos las 12 horas escurrimos las judías y las ponemos en una cacerola a ser posible ancha, y las cubrimos con agua que les cubra aproximadamente 1 o 2 dedos nada más. Ponemos a calentar primero a fuego fuerte y cuando comiencen a hervir añadimos las morcillas, chorizos y la carne y vamos removiendo pero sin meter una chuchara, simplemente agitando la cacerola. Así evitaremos que se deshagan o se rompan las judías.

  3. Cuando hayan pasado aproximadamente unos 15 o 20 minutos a fuego fuerte, si vemos que ha mermado el agua añadimos un poco de agua fría para que siempre quede cubierto uno o dos dedos por encima y agitamos la cacerola para remover otro poco. Es lo que se llama “asustar” a las judías. En este momento ya bajamos el fuego y dejamos que sigan cocinándose a fuego bajo. En este momento también le añadimos el azafrán diluido en agua y una pizca de sal. Agitamos la cacerola nuevamente para remover e integrar todo.

  4. Ahora ya solo nos queda mantener el fuego bajo y dejar que sigan cocinándose a fuego lento durante unas dos horas como mínimo y de vez en cuando remover un poco  sólo agitando la cacerola y si vemos que va mermando el líquido podemos “asustar” a las judías añadiendo un poco de agua fría un par de veces más. No hay que ponerle demasiada agua, solamente que las judías se mantengan cubiertas 1 o 2 dedos por encima.

  5. Al cabo de las dos horas prueba de sal y si es necesario rectifica. Prueba las judías y si ya están tiernas retira la cacerola del fuego y deja reposar al menos 1 hora hasta la hora de servir. Este plato incluso está mejor de un día para otro.

    ¡Buen provecho!

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